Concebimos a los niños y niñas de estas edades como personas ricas en potencialidades, competentes, activas, fuertes y capaces de implicarse en el mundo de manera activa y participativa y de contribuir a su crecimiento y aprendizaje.

El niño y la niña son protagonistas en la construcción de su identidad, conocimiento y cultura, en colaboración con otras personas y grupos sociales.

Nuestra propuesta pedagógica responde a:

Lo qué pretendemos

1) Contribuir a que nuestros niños y niñas sean sujetos activos de su propio aprendizaje. Considerando que la atención a su desarrollo debe ser personalizada, respetando su propio ritmo de aprendizaje.

2) Que el aprendizaje sea globalizado y significativo. El enfoque globalizador permite que los niños y niñas aborden las experiencias de aprendizaje de forma global, poniendo en juego, de forma interrelacionada, mecanismos afectivos, intelectuales, expresivos.

Niños y niñas aprenden construyendo, que supone establecer múltiples relaciones entre lo que ya sabe o ha vivido y aquello que es un nuevo aprendizaje. Aplicar lo aprendido en una situación a otras nuevas situaciones y contextos.

3) Que el aprendizaje sea a través del Juego.

El juego suele suponer para el niño situaciones placenteras y divertidas, carece de otra finalidad que no sea el propio juego, se suele realizar en total libertad.

Por tanto el juego incide en el desarrollo afectivo, psicomotor, social, cognitivo y lingüístico, de ahí su importancia para un crecimiento global y armónico del niño.

4) Que el aprendizaje sea a través de la observación y experimentación.

Teniendo en cuenta que los niños y niñas de estas edades aprenden haciendo, la actividad es un requisito indispensable para el desarrollo y el aprendizaje. Por ello le damos una importancia fundamental a la observación, la manipulación, la experimentación, la reflexión.

5) Que la vida cotidiana de nuestra escuela, cubra todas la necesidades de aprendizaje de nuestros niños y niñas en un marco agradable, afectivo, democrático, donde puedan sentirse felices queridos y seguros; protagonistas de su aprendizaje; y donde desarrollen sus capacidades de identidad, autoestima responsabilidad, autonomía, creatividad, solidaridad.

6) Utilizar las grandes posibilidades que nos brinda el entorno en el que esta ubicada nuestra escuela.

Por ello realizamos diferentes salidas de acuerdo al centro de interés aprovechando los recursos que nos da el entorno: calles, tiendas, parques, granjas, el campo, etc.

7) Que nuestra escuela sea una escuela abierta, reflejándose en toda su Vida Cotidiana.

Con respecto al desarrollo curricular, pretendemos que todo el centro sea foco de aprendizaje, que se convierta en la propia aula. Así, nuestros niños y niñas contactan diariamente con todo el personal del centro. Así nuestras aulas se convierten en talleres de aprendizaje.

Con respecto a la relación con las familias, intentamos que exista la mayor transparencia posible, en un marco de comunicación colaboración y participación.

8) La Estimulación Temprana

Partiendo del desarrollo evolutivo del niño creamos un entorno favorable y estimulador que favorezcan al máximo las potencialidades: motóricas, perceptivo-cognitivas, de lenguaje y afectivo-social de cada niño; así como de detectar cualquier desfase evolutivo y facilitar los medios adecuados para su solución.

9) Atención a la diversidad

Atender a la diversidad supone reconocer que cada niño o niña es una persona única e irrepetible, con su propia historia, afectos, motivaciones, necesidades, intereses, estilo cognitivo, sexo, etc. Esto exige que nuestra escuela ofrezca respuestas adecuadas a cada niño o niña. Por tanto la educadora, considerando y respetando las diferencias personales, planifica su trabajo de forma abierta, diversa, flexible y positiva.

10) Educar en valores. Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Con la ayuda de sus padres, educadores, y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

11) Educar para la salud. Pretendemos que nuestros niños y niñas vayan adquiriendo hábitos saludables, en cuanto a la autonomía, la responsabilidad, al cuidado de sí mismo, alimentación, vida al aire libre, al descanso, la seguridad, la prevención y el control de enfermedades.

12) Considerar la importancia del periodo de adaptación a la escuela. Consideramos de suma importancia este proceso que, niños y niñas y sus familias, han de superar hasta sentirse miembros activos en la vida cotidiana de la escuela. Esta separación que experimentarán la familia y el niño o la niña y, sobre todo, el modo en que se resuelva, puede condicionar el carácter de las relaciones con la escuela y será básico para el proceso de socialización del niño o la niña.

El conflicto de la separación lo es también para las familias cuyo proceso de adaptación es simultáneo al del su hijo o hija. La familia ha de comenzar a establecer una necesaria relación de confianza y comunicación con la educadora. Transmitiendo a su hijo o hija actitud positiva y serena cuando lo lleva al centro.

Por ello establecemos una incorporación progresiva en horario y también en el primer día de entrada a la escuela de cada niño a lo largo del mes de setiembre.

13) Educar en colaboración con la familia. Posibilitando la comunicación en un marco, armonía, respeto y comprensión.

Por lo cual, es importante facilitar su participación en el centro, a través de los talleres de madres / padres, de la AMPA, del Consejo Escolar, de la colaboración en determinadas actividades de nuestra Vida Cotidiana, potenciar la comunicación, donde la información de nuestra labor educativa y el intercambio de ideas, entre padres y educadores, ayuden a unificar criterios y mejorar así las formas educativas. Posibilitar su formación a través de nuestras técnicas educativas, observadas y consideradas por las madres y padres; a través de las entrevistas con la psicóloga; a través de la Escuela de Padres; etc.